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UN
POCO DE HISTORIA PARA UN PEQUEÑO PUEBLO
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Uno de los libros más antiguos que
relacionan hechos históricos es el “Génesis”, en el cual se nos dice que Túbal,
el quinto hijo de Jafet (por tanto,
nieto de Noé), fue el que colonizó la península Ibérica unos 142
años después del Gran Diluvio, es decir, siguiendo el calendario de los
hebreos, 2.173 años antes de la era cristiana. Túbal estableció la
primera población en Tarragona.
Después vinieron tiempos de ocupaciones por diferentes
pueblos hasta la entrada de los celtas que desplazaron a lugares
relictivos
el pueblo preponderante de los Pirineos, los euskaros. Los celtas
mezclados con las poblaciones que habitaban el río Ebro ocuparon el
valle alto del
Segre formando uno de los doce países (en aquel momento) que actualmente forman la
Catalunya Ibérica: el pueblo de los ceretans (al sur limitaban con los
bacassis, al este con los ausetans, al oeste con los sicoris y al norte
evidentemente la gran mole de Pirena), aquel pueblo era gobernado por un Régulo
con el consejo de sacerdotes –llamados druidas-.
Los restos arqueológicos más cercanos que podéis encontrar están al otro
lado del río, el magnífico dolmen del Clot del Moro (entre Castellnou
de Carcolze y Bescaran) y otros vestigios que testifican la antigüedad
de los asentamientos de este tramo del Segre.
Ni cartagineses, ni griegos, ni
fenicios, no llegaron a molestar a los ceretans, que iban consolidando
su cultura. Poca
huella la de los romanos, dedicados a guerrear contra los bergitans sin
llegar al valle pirenaico. Pero el 409 de la era cristiana una invasión
de los pueblos suevos, vándalos y alanos del otro lado de los Pirineos
llegaron a colonizar estas tierras, y si bien alguno de estos pueblos
llegaron a conquistar Tarragona y el resto de la Península Ibérica, en
las comarcas ceretanes los alanos se establecieron para cultivar las
tierras y llegaron a integrarse con los antiguos ceretans. A partir del 412
los Godos se instalaron por toda Iberia sin prácticamente oposición de los nativos
y conformaron el
pueblo celta-romano-godo que pervive en adelante. Los asentamientos primitivos
construidos de barro con los romanos, se transforman en casas de piedras
y
de confort con los godos. Todos
los lugares sagrados de estas comarcas fueron cristianizados a partir
del año 527, ya que en Castellciutat se estableció una comunidad de
monjes agustinos dirigidos por san Paulino, el cual conjuntamente con
san Justo expandieron el cristianismo por el Pirineo, como ejemplo el druídico
lugar de
Pinset (encima de la Quera) fue santificado bajo la advocación de san
Vicente. |
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Pero en el año
713 los árabes entraron a Catalunya, después de conquistar media península,
hasta que se detuvieron en Narbona. En esta invasión ninguna comarca catalana
se salvó, y la Ceretania calló en manos árabes. En Llívia el moro Bahlul
situó el cuartel general para defender de los francos el territorio
árabe, pero Leudovico Pio, hijo de Carlomagno, entró por esta localidad
para recuperar los territorios y constituir la Marca Hispánica, límite
fronterizo de defensa. No hay ninguna noticia de que los árabes poblasen la Ceretania ni la tierra de los sicoris
donde el obispo Leoberic rápidamente restauró el cristianismo godo de La
Seu; nuestros antepasados seguían estando fuera de las luchas de
las grandes invasiones.
Pero fue en el año 822 cuando Abderramán después de conquistar Barcelona a los francos,
llegó hasta a la Seu d’Urgell donde dejó un valí con un gran
ejército para ir luchando contra los condes de la Marca nombrados por
Carlomagno. Los habitantes se refugiaron en los pueblos de la montaña y
construyeron castillos
de defensa: el valle del río Valira se cerró con los tres castillos de La Zeca, La Meca
y Les Valls d’Andorra, y el valle del Segre con los tres castillos de
Bar, Toloriu y Aristot. |
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Estos pagus se convirtieron en diferentes condados dirigidos por Bel·ló I de Carcassona.
Después de su muerte, el 812, el rey franco Carlos el Calvo nombró conde de
Cerdanya, Conflent, Urgell y Ausona al hijo de Bel·ló I: Sunifred I, que
en el 844 también fue nombrado conde de Barcelona, Girona y Besalú. Sunifred se casó el
842 con Ermesende de Carcassona i murió el 848 y su casal sufrió un
largo eclipse como consecuencia de las guerras civiles del imperio franco
hasta
que en el concilio de Troyes (878) el rey franco Luis el Tartamudo invistió
a Guifré
I, el Pelós, hijo de Sunifred I, conde de Barcelona, Girona, Besalú,
Rosselló, Urgell, la Cerdanya i el Conflent (el condado de Ausona fue
entregado a su hermano Miró y después de la muerte de este pasó a ser
dirigido por Guifré). A la muerte
de Guifré I el Pelós (21/agosto/897) éste repartió los condados entre
sus hijos, otorgando el de Cerdanya a su cuarto hijo llamado Miró II,
éste murió el 927 y heredó el condado su hijo Seniofred (vemos
como después de Guifré el Pelós los condes ya no eran de designación
carolingia sino hereditarios). Le sucedió su hermano el famoso Oliba
“Cabreta”; en tiempos de su gobierno el terrible Mohamed-el-Moafarí, conocido
como Almanzor, atacó y conquistó el condado de Barcelona y la misma ciudad al
conde Borrell, pero éste, gracias a la ayuda por una parte del conde Oliba
“Cabreta” y los ceretanos y por otra de Galceran de Pinós señor de Bagà,
de Folc de Cardona, d’Hug de Mataplana, de Bernat de Peguera y de Bernat de
Portella, en el mismo año sacaron al moro y sus tropas fuera del
territorio de las fronteras catalanas; si bien la Cerdanya y el Urgell gozaban
de una relativa calma, su población se redujo a causa de tantas acciones
bélicas que hacia el conde Cabreta.
Oliba
“cabreta” casado con Ermergarda tubo cuatro hijos y dos hijas pero a
su muerte el 988 únicamente repartió sus condados entre los dos primeros,
Bernat “tallaferro” recibió Besalú, Vallespir y Fenolleda, mientras que
Guifré II recibió la Cerdanya. Es importante resaltar que este Guifré
fue el fundador de San Martí del Canigó. Guifré II de Cerdanya murió el
1036 y su descendencia llevó el gobierno del condado: Ramón Guifré del
1036 al 1068, Guillem I Ramón del 1068 al 1095, Guillem II Jordà del
1095 al 1109, y Bernat Guillem del 1109 al 1118. Al morir este sin
hijos, la casa condal de Cerdanya conjuntamente con el Conflent y el
Vallespir se unieron con la de Barcelona ya que el pariente más próximo
era Ramón Berenguer III de Barcelona “el Grande”. En aquellas fechas el condado
de Urgell estaba gobernado por el conde Ermengol VI “el de Castilla”. Remarquemos que
siendo conde Guillem II Jordà, el papa Urbano II, en el concilio de
Plasencia, proclamó la cruzada a Tierra Palestina pero sin ninguna
aportación directa por parte de los habitantes de la Cerdanya, ya que el
mismo “enemigo” estaba ocupando todas las planas de Lleida
(pero si con Hug de Pinós de Bagà y otros nobles, como se puede ver en
la saga de los Grau).
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El
conde, sin embargo, pudo formar una expedición con la gente de Berga (el
Berguedà en esta época estaba unido al condado ceretano), y las fuerzas del
conde fueron conjuntamente con las de Raimon, conde de Tolosa, que
encabezaba la expedición y que como segundo jefe de la expedición
sitió Trípoli. Una vez
Trípoli fue conquistada la unieron a los gobiernos catalanes durante muchos
años (se puede ver que después de quinientos años de la conquista en todos los
mapas dibujados por diferentes cartógrafos sobre Trípoli siempre aparece la senyera
catalana (bandera catalana) –a veces con la media luna-). El estandarte de esta gesta
fue otorgado a la ciudad de Berga y aún se conserva al gremio dels Aloys.
Después de esta cruzada el conde no tuvo tiempo de paz y se lió en una nueva acción bélica (eso
si, siempre lejos de sus condados)
conjuntamente con los pisanos (de Pisa Italia). Esta vez participó
en la conquista de las Baleares, dirigida por Ramón Berenguer “el
Grande” para lo cual se juntó una gran flota en la ensenada de Sant
Feliu de Guíxols (casi cuatrocientos años después otra expedición de
descubierta salió del puerto de Pals hacia el continente
desconocido). De la expedición volvieron vencedores sobre los árabes
de Eivissa y Mallorca.
A la muerte de
Ramón Berenguer III “el Grande”, el 1131, la sucesión recayó en su
hijo Ramón Berenguer IV “el Santo” que, a pesar de casarse con Petronila (Peronela)
de Aragón y ser rey, jamás asumió este título y siempre (como sus
descendientes) fue llamado Conde de Barcelona, en homenaje a la
casa condal tan prestigiosamente llevada por sus antepasados. |
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Túnez en el mapa de 1560 del autor Mallorquín Mateo Prunes |
Poca
participación tuvieron los ceretanos y la gente de Toloriu en los hechos que
sucedieron en la Catalunya condal de los años siguientes, las
baronías se fortalecían y los pueblos crecían en un marco agrícola
rural. Hay que destacar que sobre el año 1193 los cronistas
relatan la gran tragedia natural (no ha sido la última) que sufrió el
territorio, los ríos se salieron de madre y inundaron campos y pueblos
llevándose pueblos y familias enteras y provocando muchos años de gana
’ambruna' y encima hubo que añadir la horrible peste, que mató mucha
gente del pueblo. En esta época era conde Alfonso I “el Casto o el
trovador” (Alfonso II de Aragón), que estableció su residencia en
Barcelona y después en Perpinyà (donde murió el 1196) para poner remedio
a tantos grandes desastres. Le sucedió su hijo Pedro I el “Católico”.
El 1211
sucedió un gran hecho, el emperador de Marruecos con el ejército más grande
que nunca África había enviado a Europa, entró por Gibraltar para prestar ayuda
a los árabes de la península. A la llamada del rey de Castilla, el conde-rey Pedro I
(como siempre dando sentido a la hispanidad concebida por Catalunya) juntó un poderoso ejército que,
conjuntamente con el rey de Navarra, fueron a combatir al moro (gente ceretana
y de les baronías de Castellbò y Toloriu se unieron al ejército) y el 16 de julio de 1212
tuvo lugar la conocida
batalla de las Navas de Tolosa de la cual salieron vencedores. Aún, y sin
descanso, se metieron en una sonada batalla, la de Muret, en la cual
conjuntamente con los condes de Tolosa, Foix y Comenjes fueron a la defensa
de los Cataros o Albigenses, pero el 12 de septiembre de 1213 el ejército de Simón de
Montfort, contrario a los Cataros, acabaron con la vida del conde Pedro I.
Como curiosidad hay que añadir que Sibil·la de Berga, casada
con Arnau de Saga (Cerdanya) el 1230 hizo testamento en el cual además
de repartir sus propiedades hizo unas "deixes" (donaciones) "Pro Anima"
entre las que dio a Sant Jaume de Toloriu 2 sueldos. También destacar que
en el año 1235 cayó una gran helada donde murieron muchos habitantes del.
pueblo, y muchos bosques desaparecieron.
Siendo ya
conde Jaime I “el Conquistador”, se organizó otra conquista de
Mallorca. Los cronistas no dicen como se marcharos los catalanes de las islas
después de la primera conquista y tampoco tenemos documentación sobre si
esta segunda vez los ceretanos y sus barones participaron (hay que
pensar que si y por ello en el reparto de los reinos de Jaime I, la
Cerdanya correspondió al rey de Mallorca).
A la muerte de
Jaime I, el 27 de julio de 1276 en Valencia, este repartió el reino
entre sus hijos, la Cerdanya, el Roselló y la señoría de Montpeller,
junto con Mallorca, a su hijo Jaime, que reinó como Jaime II de
Mallorca. Entonces el condado ceretano y las baronías defendieron al rey de
Mallorca en las disputas bélicas contra su hermano Pedro II de Catalunya-Aragón, conocido
como el Grande. El 1285 Jaime de Mallorca invadió las tierras de
Catalunya de Pedro con más de cien mil hombres, mientras que las
guarniciones de los condados del norte hacían presión, pero se tuvo que retirar
por culpa de una epidemia y por la fuerza de las tropas de Pedro II, comandadas
por Roger de Llúria, Mallol y Marquet, que lo vencieron en la de Panissar, a
consecuencia de la cual murió el 5 de octubre de 1285.
El trono de
Mallorca y el condado de la Cerdanya etc... fueron heredados por el hijo de
Jaime I de Mallorca también de nombre Jaime, el cual fue invadido
por su tío Alfonso II el Liberal como represalia a la invasión de su
padre sobre la Catalunya condal, durante este periodo de guerra la
Cerdanya y el Roselló parece que estuvieron al margen y pudieron
vivir un poco tranquilos.
Muerto Alfonso
II con 46 años heredó el reino su hermano Jaime conocido como el Justo que
volvió a ser rey de Sicília, Aragón, Valencia, Barcelona y que en la paz
de Agnani
el 1295 hizo que volviese a Mallorca Jaime II de Mallorca pero con
carácter feudatario de el. Mientras reinó en Catalunya Alfonso III, el Benigno, el reino de Mallorca
tuvo una apreciada tranquilidad, que aprovecharon las baronías ceretanas para
crecer demográfica y económicamente, pero su hijo Pedro III, el
Ceremonioso, volvió a intentar anexionarse todos los reinos que lo
habían sido con Jaime el Conquistador, atacó a su cuñado Jaime III de
Mallorca (hijo de
Jaime II de Mallorca). Mientras Pedro se dirigía con una
flota hacia Mallorca por el mes de mayo de 1343 fuerzas de Berga y de otros
lugares comandadas por Arnau de Erill y Guillem de Bellera entraron
en la Cerdanya, cortando y devastando todo lo que les salía la paso, esta
invasión quedo parada por una suspensión de armas declarada por el Papa, pero
la tregua duró poco, en el año siguiente los bergadanos tomaban definitivamente la
Cerdanya y su rey Jaime III de Mallorca era condenado s vivir en el castillo
de Berga; de regreso de un viaje para ver a su mujer en Sant Cugat del
Vallès, el ex rey Jaime siguió hasta territorio de Foix iniciando una serie
de batallas, ayudado por sus súbditos de la Cerdanya para reconquistar
su legado.
Estando entre batallas en el año 1348
se desencadenó la terrible peste conocida como el "Foc de Sant Antoni",
la cual mató, según las crónicas de aquellos tiempos las dos terceras
partes de la población. Pedro III en la batalla de Llucmajor el 1349,
devolvió todos los territorios del reino de Mallorca al condado de
Barcelona.
El 1387 sucedió al Ceremonioso su
hijo Juan el Cazador, y a su muerte el 1396
le sucedió su hermano Martín el Humano, y por el tratado de Caspe siguió como
rey Fernando I de Antequera, que tuvo un corto reinado y heredó su hijo
Alfonso IV el Magnánimo que al morir sin hijos pasó el trono a su hermano Juan II;
la actitud de este rey propició la guerra de las cortes
catalanas contra su rey, y mientras tanto nombró sucesivamente rey de
Catalunya (Aragón siguió con Joan) Enrique IV de Castilla, Pedro IV condestable de Portugal
y Renato d’Anjou, y finalmente el 22 de diciembre de 1472
el rey Juan II juró todas las leyes de Catalunya i volvió a reinar
por segunda vez. Las guerras contra Castilla, las confrontaciones por el
príncipe de Viana, etc. influyeron poco en la vida ceretana,
con excepción de la familia del barón como se puede ver en su saga,
donde las poblaciones
aumentaron de ciudadanos y los barones tenían una clara influencia sobre el
rey, pero el duque de Lorena, hijo del rey Renato d’Anjou, que gobernó
Catalunya en lugar del rey, ocupó con sus ejércitos el Roselló y la
Cerdanya, y al finalizar la guerra catalana no los restituyó, entonces
la Cerdanya estuvo en guerra hasta la recuperación total del Roselló ya
hacia el 1479.
De Ferrando II
de Catalunya y Aragón poco diremos a pesar de la gran importancia que tuvo
para Catalunya y su marina en los viajes de descubierta del nuevo continente,
planeada y dirigida por la familia Colom de Barcelona, ya que no tenemos
constancia de la participación de cerdans. La sucesión de Juana “la Loca”
y de
Carlos I, no fue tranquila, el emperador estaba en guerra permanente
contra Francia y la Cerdanya y las poblaciones con castillos fueron
hostigadas por los hugonotes, no fue exenta de ellas la baronía de
Toloriu, y los barones recibieron fama de valerosos combatientes.
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De esta época es la gesta de la baronía que más
historias ha recogido. El Emperador
hispánico Carlos I, continuaba ampliando los reinos de la confederación, ahora
ya catalano aragonesa siciliana tunisiana germánica etc...y el nuevo
reino de las
Indias. Para ayudar al virrey de las Indias Orientales en la conquista de los mexiques dispuso
de una gran operación con soldados herederos de la tradición
almogávar. Al frente puso un pariente de profesión militar nacido en
Xàtiva, el príncipe Ferran d’Aragó y Margarit, marqués
del Valle, duque de Gandia y señor de
Cortés, nacido el 10 de noviembre de 1483 y que desde su llegada a la Hispaniola colaboraba
con el Gobernador de Santo Domingo, Nicolás de Ovando (La historia castellana
ha rebautizado a Ferran d’Aragó como Hernán Cortés
y así nos lo han hecho pasar).
Ferran
d'Aragó (Ferran Cortès) dispuso de dos capitanes de valía contrastada,
los primos Joan de Grau, barón de Toloriu, y Pedro de Grau, señor de
Bar. Con ellos comandando las tropas, el año 1519 Cortès y su ejército
entraron en Tenochtitlan. Esta llegada coincidió curiosamente con
el anuncio del regreso cíclico, cada 52 años, de Quetzalcóatl
(Serpiente de plumas), dios que simboliza la sabiduría y el conocimiento,
igualmente díos de la mañana, de la estrella del atardecer y dios del
viento, de piel blanca y con barba. Por eso
Cortès fue recibido como un dios y lo festejaron con “tchocolatl”, seguramente
fue el primer europeo que comió chocolate. Pero unos meses después los
aztecas se revolvieron y en el año 1520 el emperador azteca Motecuhzoma en la
“Noche triste” (10 de julio) quedó herido y murió tres días después. Más
tarde, el 1521, Tenochtitlan fue ocupada de nuevo y definitivamente por las
tropas de Catalunya-Aragón.
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Hay que
señalar
que Francisco López de Gomara es el pseudónimo del mismo Ferran Cortès
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Ciudad
de México Tenochtitlan del Mapa
de 1596 del Catalán
Joan Oliva.
La bandera que
ondea es la senyera |
Ciudad
de México
en el Mapa de 1589 del
autor Italiano
Baptista Boazio. (Vertical).
La bandera que ondea es
la Senyera |
Motecuhzoma
II tenía muchas mujeres: una emperatriz, dos reinas, diversas esposas
legítimas y muchas concubinas. La emperatriz únicamente tuvo tres hijos, Xipahuatzin, Tohualicahualtzin
y Telicuatzin (Maria, Pedro i Isabel), sobre los cuales, siguiendo la
ley de sucesión azteca, recayó la sucesión del imperio azteca.
Cortés regresó a las Españas el 1428,
trayéndose los tres hijos del Emperador: el heredero, Tohualicahualzin,
y las dos hermanas, las princesas: Xipahuatzin y Telicuatzin.
Llevaba una gran cantidad de oro que traía de las Américas, Ferran Cortés
se presentó al rey Carlos I, en Monzón,
donde habían cortes, y donde entregó la fortuna que traía para sufragar los
gastos de la corte Catalano-Aragonesa.
Tohualicahualzin, que había sido bautizado con nombre de Pedro, fue a vivir
al reino de Castilla, y las hermanas Xipahuatzin bautizada como Maria, y Telicuazin, bautizada como Isabel,
se aposentaron en Catalunya en donde se casaron con los barones Joan de Grau
de Toloriu y Pere de Grau, y fueron a vivir a sus respectivos castillos del Baridà.
El 1531
Castilla ofreció a Pedro (el príncipe Tohualicahualzin) el título de Conde
de Moctezuma y una pensión a cambio de su renuncia a la corona del imperio Azteca, Pedro renunció
y Felip I (Felipe II de Castilla) le otorgó diferentes títulos. Más
tarde, el título fue reconocido el 1627 siendo
el titular Pedro Tesifón de Moctezuma, biznieto de Pedro, nuevamente por
renuncia expresa a los derechos de la corona. La línea de la tercera
hermana Telicuazin Tecuichpotzin, bautizada Isabel (1509-1550), se
extinguió el 1775.
En virtud de
la ley sucesoria de 1466, los derechos del Imperio Azteca no podían ser
renunciados. Si se hacía, se perdían los derechos que pasaban al heredero siguiente,
que en el caso de Tohualicahualzin era su hermana mayor Xipahuatzin, bautizada
Maria. Maria estaba casada con Joan de Grau i Ribó, barón y señor de
Toloriu, capitán de Ferran Cortés. Por eso Maria Grau de Toloriu, la siguiente
en la línea sucesoria reclamó prerrogativas imperiales para ella y para sus descendientes, privilegios que
fueron aceptados por las cortes catalanas y por el rey de Catalunya-Aragón. Desde 1536 Maria
hizo valer sus derechos de soberana sin que se la
pudiera perseguir por encontrarse en territorio catalanoaragonès y no
castellano.
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Maria
Xipahuatzin y Joan Grau vivieron en al castillo de Toloriu y también hacían estancias
en la casa Vima, una casa de pagès (casa rural) que está cerca del antiguo
camino del Quer
Foradat a Martinet, pasando por Béixec, y donde podría estar enterrado un
fabuloso tesoro.
El 5 de mayo
de 1536 nació en Toloriu el heredero del Imperio: Joan Pere Jaume Grau (Joan
I), al cual Maria le legó expresamente los derechos sucesorios en testamento
otorgado en Toloriu delante de Notario el 7 de noviembre de 1536, como certifica,
da fe y testimonio de verdad el notario Manuel Pallàs de Torrents, del Ayuntamiento
de Benavarri. Maria murió el 10 de enero de 1537,
según consta en la partida de defunción extendida por el párroco de
Toloriu y Bar donde se lee que fue sepultada en la iglesia de Sant
Jaume de Toloriu bajo el altar mayor, con las pertenencias que, de
acuerdo con tradición azteca, eran de rigor (podría ser el tesoro?)
y cubierta por una lápida que dice "Aqui yace la princesa Maria de Moctezuma
Miaguachuchil hija del emperador Diego I Moctezuma de Mexico, mujer
del honorable Juan Grau, que Dios perdone e fino diez dias andados
de enero era mil e quinientos e treinta i siete". La confabulación
de estado para borrar la historia de Catalunya y la de sus hombre
que siguieron en los años siguientes de la
Gran Descubierta y que aún hoy día arrastramos, ha
ocultado la verdadera conquista de México para dejar-la en una leyenda que,
a pesar de todo, ha ido pasando de generación en generación como la historia oral
que nace de la voluntad interna de un pueblo de perpetuar su identidad,
los Grau y sus descendientes llevan la titulación azteca hasta que
la historia lo decida. |
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Escudo de los Grau-Moctezuma |
De 1570 a
1580 cantidad de incursiones de los hugonotes tuvo la Cerdanya y el Urgell
que estuvieron ocupados en defenderse de los ataques ayudados con tropas condales que
venían mayoritariamente de Berga y Bagà por cuenta de Felip I (para los
castellanos Felipe II) y Felip II (Felipe III). El desastroso reinado de
Felip III de Catalunya y la guerra de los segadores no fue ninguna
excepción para Toloriu que encima tenía a los franceses en continuas
escaramuzas. Es un tiempo donde el bandolerismo destacó en el Baridà, por
ello el 1575 se creó la Unión
contra los Bandoleros, un poderoso "sometent", con más de trescientos hombres,
pero la rivalidad entre los Cadell y los Banyuls propiciaron que
durante años los pueblos del Baridà y entre ellos Toloriu vivieran bajo
la influencia de los bandoleros, en la comarca se conoce
como luchas
entre "nyerros" y
"cadells" Los
segundos tenían la sede en Arsèguel (en el Baridà), entonces un
castillo, y la Torre de
Cadell, masía fortificada situada entre Coborriu de Bellver, Bor y Beders.
Los nyerros, en cambio, la tenían en el pueblo de Nyer, en el Conflent.
Como que Joan —también llamado Joanot o Jonot— Cadell, señor de bandoleros
y a la vez jefe mas poderoso de los cadells, llegó a ser subveguer
del Baridà (cargo real por debajo del veguer de Cerdanya, cuando el
antiguo condado era ya una veguería), en
Toloriu
siempre dominó esta facción, que contó con otros bandoleros cerdans, “gitats de pau i de treva”,
muy conocidos en la época como Galceran Cadell
"el
Bastardo",
el Minyó de Montellà, Joan Marfarner
"Barrabam",
Cola de Lobo, Vicenç Tasquer, Perot Millet
"lo
Milletó",
Gabriel Torner
"Boca
Negra",
etc.
El reinado de
Carlos II se distinguió por la cantidad de bandoleros que asaltaban a los
viajeros (si bien esto duró hasta los finales del siglo XIX), y la guerra
contra Francia que todavía seguía, y después con Felip IV (Felipe V para
los castellanos) llegó la aniquilación
total de Catalunya y el sometimiento al pensamiento castellano, Antoni Gandolfo
brigadier de los ejércitos de la Cerdanya y el duque de Pópoli situados en
el Urgell rápidamente se acercaron al bando borbónico reduciendo el
clamor popular en contra de Felip y a favor del archiduque Carlos.
De 1746 a
1808 con Fernando VI, Carlos III y Carlos IV de las Españas, la baronía fue
creciendo en
actividad ganadera y comercial, en el año 1794 estalló la Guerra Grande, y
unos cuantos años después el 1808 la llamada Guerra del Francés, a pesar
de los esfuerzos de los ceretanos y de las baronías, los gobiernos centrales
fueron perdiendo una ocasión detrás de otra de recuperar las tierras catalanas de la Cerdanya
y del Roselló.
De guerras civiles continuaron entre absolutistas y constitucionalistas
primero, y entre carlistas y liberales en donde la gente ceretana quedó
prácticamente al margen. Si hay que remarcar la influencia del reinado de Fernando
VII y la guerra contra Francia y Napoleón ya que Toloriu fue uno de los
pueblos más castigados por las tropas francesas, ya que en las
diferentes invasiones del territorio catalán, una de las veces,
incendiaron y quemaron toda la población. En muchas de las casas, aún
hoy día, se pueden apreciar paredes ennegrecidas, fruto de aquel
incendio pavoroso.
Terminada la
desastrosa guerra de los siete años, Fernando VII, el Deseado, sale de su
destierro en Valençay el 13 de marzo de 1814 y en Perpinyà es recibido por
el
gobernador general de Catalunya y jefe del ejército de Catalunya y del
de Aragón, el mariscal Suchet, el cual lo acompaña como conde de Barcelona
hasta que el día 24 es recibido por el jefe del ejército español:
Copons, para posteriormente restablecer el absolutismo y anular la
constitución de Cádiz.
Pero este siglo XIX continuó con enorme turbulencia, que además de
las invasiones francesas (1808-1814-1823) hubieron muchos "pronunciamientos" de
las diversas facciones liberales de moderados y progresistas y, sobre todo
guerras y revueltas, absolutistas o ultrarreialistas, que permitieron la aparición por las montañas
ceretanas de múltiples caudillos que eran una mezcla de guerrilleros y
de bandoleros que generaron una mala convivencia en los pueblos de
montaña como Toloriu.
Ya con
Isabel II como reina, llegó un tiempo de tranquilidad, y incluso Toloriu
quedó al margen de la terrible plaga de 1854 del cólera que diezmó
muchas
poblaciones. Con Amadeo I de rey nada importante sucedió, excepto que el
castillo y la baronía iban perdiendo en prestigio y en poder y la anarquía
que se extendió por toda la
península estalló el 11 de febrero de 1873 con la proclamación de la
república. El reinado de Alfonso XII y XIII de Castilla, fue un período
de tranquilidad para el pueblo de Toloriu, basta ver que llegó a tener
cuatro fondas (cal Mateu, ca l’Oliaire, cal Jeperó y cal Miqueló)
que sin duda fue el fruto de la actividad comercial del pueblo; el
castillo se derrumbaba y sus piedras pasaban a ser parte de los muros de
las casas del pueblo.
El siglo XX pocas oportunidades de
desarrollo dio a los pueblos de montaña, los castillos quedaron sin
habitantes, la gente se trasladaba a las planas, hasta que el
despoblamiento se ha estacionado al llegar a los 20 habitantes fijos que
actualmente tiene Toloriu. |
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